Dios hace fiesta cuando uno le pide perdón. Es el trabajo de Dios, y es un trabajo hermoso: reconciliar. Porque nuestro Dios perdona cualquier pecado, lo perdona siempre, hace fiesta cuando uno le pide perdón y olvida todo.
El Dios que reconcilia, eligió enviar a Jesús para restablecer un nuevo pacto con la humanidad y el fundamento de este pacto es básicamente uno: el perdón. Un perdón que tiene muchas características:
Ante todo, ¡Dios perdona siempre! No se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón. Pero Él no se cansa de perdonar. Cuando Pedro pregunta a Jesús: “¿Cuántas veces debo perdonar? ¿Siete veces?”. “No siete veces: setenta veces siete”. Es decir siempre. Así perdona Dios: siempre. Y si tú has vivido una vida de tantos pecados, de tantas cosas feas, pero al final, un poco arrepentido, pides perdón, ¡te perdona inmediatamente! Él perdona siempre”.
Basta arrepentirse y pedir perdón, sin pagar nada. Sin embargo, la duda que podría surgir en el corazón humano está en el “cuánto” Dios está dispuesto a perdonar. Y bien, basta arrepentirse y pedir perdón: No se debe pagar nada, porque ya Cristo ha pagado por nosotros. El modelo es el hijo pródigo de la Parábola, que arrepentido prepara un razonamiento para exponerle a su padre, el cual ni siquiera lo deja hablar, sino que lo abraza y lo tiene junto a sí:
No hay pecado que Él no perdone. Él perdona todo. ´Pero, padre, yo no voy a confesarme porque hice tantas cosas feas, tan feas, tantas de esas que no tendré perdón...´ No. No es verdad. Él Perdona todo. Si tú vas arrepentido, perdona todo. Cuando… ¡eh!, tantas veces ¡no te deja hablar! Tú comienzas a pedir perdón y Él te hace sentir esa alegría del perdón antes de que tú hayas terminado de decir todo.

hola como estan
ResponderBorrarhola como estan
ResponderBorrarcvcassadads
ResponderBorrar